martes, 2 de diciembre de 2014

"El enfado del Foreing Office por Malvinas" Miguel Ángel Knecht Viedma


Este mes, la Cámara de Diputados de la Nación sancionó una ley que establece la inclusión de la inscripción "Las Malvinas son argentinas" en todos los medios de transporte público del país y en el ámbito de las estaciones terminales de partida y llegada de los medios de transporte nacionales.                                                                          Justamente, ante la aprobación de la mencionada ley, el Foreign Office del gobierno británico, o sea, el ministerio que se ocupa de las relaciones exteriores del Reino Unido, realizó una expresión de repudio específico hacia la iniciativa promovida por el gobierno argentino.


Lo señalado constituye una alerta si se concibe como una demostración sistemática de una política abusiva que ubica a nuestro país como un "centro de observación permanente" a los que nos tiene acostumbrados el Reino Unido.


Actualmente, los anglosajones no solamente se preocupan por sus asuntos internos sino que se inmiscuyen, emitiendo opinión fundada sobre temas inherentes a los demás, en cuestiones que realmente nos les incumben y que reafirman nuestra soberanía sobre el archipiélago.

Como reflexión de lo señalado podemos afirmar que el país anglosajón no solamente continúa con su liderazgo de empedernido colonizador universal, sino que también se entromete en los asuntos internos de los otros países, como en este caso puntual, expresando su más enérgico rechazo por una inofensiva ley sancionada por el gobierno argentino.

¿Hasta cuándo toleraremos este tipo de ofensas? A nosotros, nuestros sentimientos humanos –sumados a las erogaciones desperdiciadas por la extracción del petróleo de Malvinas– nos ocasionan serios perjuicios psicológicos, sociales y económicos y, sin embargo, no hostigamos ni emitimos comunicados malintencionados sobre el tema.

A la decisión del gobierno argentino le agregaría una iniciativa adicional que podrían adoptar los gobiernos provinciales, consistente en la exhibición –en todos los ingresos a las jurisdicciones provinciales (límites entre las provincias)– de un cartel alusivo incluyendo la frase que generó el rechazo de los ingleses: "Las Malvinas son argentinas".

Somos un país libre y un pueblo soberano que puede decidir dentro de su territorio lo que nos plazca, por más rechazo que pueda provenir del Reino Unido.

Somos tan pasivos que hasta permitimos que un locutor inglés a bordo de su Porsche con chapa matrícula inglesa adulterada, haciendo mención a Malvinas y a la cantidad de fallecidos durante 1982, transite las rutas argentinas –en tono provocador– grabando un programa especial sobre la temática de la guerra.

El mismo será transmitido a los hogares ingleses durante diciembre en un horario pico de la audiencia navideña a los efectos de recordarles su supremacía bélica hace 32 años a 33.000 kilómetros de Inglaterra. Sin duda alguna, somos tolerantes pero que quede en claro: en nuestro país tenemos autonomía propia de gobierno y quedará plasmado para siempre en la mente y en los corazones argentinos que las Malvinas son y serán argentinas por más que al Reino Unido no le agrade.

Miguel Ángel Knecht

Viedma