martes, 30 de octubre de 2018

El Bretix y la cuestión Malvinas.

(http://www.elrompehielos.com.ar) En marzo de 2017 el Reino Unido comunicó al presidente del Consejo de la Unión Europea (UE) la intención de abandonar el bloque, avalado por el Artículo 50 del Tratado de UE. A partir de ese momento comenzaron la negociaciones que habilitan el proceso de salida y que pueden durar varios años.

El mundo sigue de cerca estas negociaciones que se encuentran estancadas hace varios meses. Hay una tendencia hacia fragmentarismo que pone de relieve un nuevo esquema que afecta cada rincón del planeta. La soberanía sobre la Perla Austral es un elemento que no escapa a esa discusión.

El Brexit acarrea consecuencias en el comercio de las Islas Malvinas que Argentina debe mirar con atención, ya que su economía depende a gran escala de la exportación de productos pesqueros que se colocan en el mercado de la Unión Europea. Los kelpers temen que la salida de Gran Bretaña pueda dejar fuera de juego las exportaciones de Las Islas. “Aunque nuestros calamares son un producto de primera calidad, el mercado aún es sensible a los precios y la adición de tarifas reduciría las ventas y la rentabilidad“, señaló la integrante de la asamblea legislativa ilegítima de Malvinas,Teslyn Barkman, en declaraciones al diario británico “The Times”, y agregó que “el desarrollo de nuevos mercados de exportación fuera de la Unión Europea para productos pesqueros será difícil fuera de los acuerdos de libre comercio que permitan un acceso similar a lo que se disfruta dentro” de ese bloque.


En efecto el Brexit “despliega un abanico de posibilidades para la Cuestión Malvinas, con consecuencias en el comercio y la diplomacia que permitirían nuevas oportunidades para la Argentina con miras a la solución definitiva de la disputa de soberanía” sostuvo Jorge Argüello, Secretario de Representación Oficial para la Cuestión Malvinas de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, en diálogo con El Rompehielos.

Sucede que casi el 90% de las exportaciones totales de Las Islas tiene como destino la Unión Europea, por sus beneficios arancelarios, “y casi el 70% de su PBI depende del acceso al mercado europeo. En particular, la industria pesquera isleña se beneficia desde 2013 de la definición comunitaria del concepto de productos originarios” explicó el funcionario provincial.

La industria pesquera de las islas, por medio de la venta de licencias a 25 años – “en contradicción flagrante con las resoluciones de Naciones Unidas sobre Malvinas”, agregó Argüello- utiliza flotas de otros países; “Si perdiera todas esas ventajas, a las Malvinas les sería casi imposible exportar sus productos al mercado europeo”.

El Secretario sentenció “en términos políticos, la mayor preocupación del gobierno ilegítimo de Las Islas es que el Brexit elimine la obligación de otros países de la UE de reconocer y aceptar que los Territorios de Ultramar son parte del Reino Unido. Eso, podría hacerle perder el apoyo del resto de Europa y generar un mayor apoyo a la Argentina en la disputa por la soberanía”.
La tendencia gira hacia la fragmentación de los bloques económicos. El Reino Unido posee 14 Territorios de Ultramar alrededor del mundo. Si bien, la gran mayoría está bajo el proceso de descolonización a través la Organización de las Naciones Unidas, 9 de estos territorios están asociados a la UE por la Decisión de Asociación Ultramar (DAU) adoptada en 2013 por el Consejo Europeo. Es por esto que, “si bien el Brexit ofrece nuevas oportunidades, hay que recordar que, dentro y fuera de la UE, el Reino Unido mantiene cierto peso y gravitación” recordó Jorge Argüello.

“En las actuales circunstancias, la Argentina debe hacer una evaluación precisa de la situación. El objetivo central e irrenunciable es recuperar el ejercicio de la soberanía de las Islas Malvinas. Tiene una dimensión estratégica y cualquier decisión tiene que ser confrontada con ese objetivo” precisó el funcionario.

Una de las preguntas inevitables que surge a partir de la decisión de Gran Bretaña es si reduce su capacidad de resistir los reclamos de soberanía. Sobre esto el Secretario respondió: “Los países europeos hasta ahora habían acompañado tímidamente la posición británica dado que Las Islas eran reconocidas como territorio de ultramar del Reino Unido en el Tratado de Lisboa. Tras el Brexit, este apoyo podría debilitarse porque no existiría tal obligación nacida del pacto constitutivo europeo”.

En relación con el debilitamiento de Inglaterra dentro de las Naciones Unidas, el letrado remarcó que “desde el referéndum, la influencia británica y el apoyo de sus ex socios europeos han disminuido. Se vio en la pérdida del juez británico en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), por primera vez desde su creación; la falta de apoyo de los países europeos en la votación en la Asamblea General de la ONU ante la solicitud de una Opinión Consultiva a la CIJ de la República de Mauricio sobre la soberanía del archipiélago de Chagos y  por el veto otorgado por Bruselas a Madrid respecto a Gibraltar”.

Además Argüello recordó las declaraciones del excanciller británico William Hague que dijo: “Nos arriesgamos a perder la solidaridad garantizada de 28 naciones con respecto a la soberanía británica sobre las Malvinas, incluidas aquellas con fuertes lazos con América Latina, como España e Italia”.

La fragmentación de los bloques económicos no es un fenómeno europeo, ya que hay un debilitamiento del Mercosur. De todas formas hay que reconocer que los países latinoamericanos históricamente apoyaron los derechos argentinos sobre las áreas en disputa. El funcionario puso de relieve el acompañamiento de Chile “quien se encarga de presentar el proyecto de resolución sobre Malvinas ante el Comité de Descolonización año tras año”.

Con absoluta claridad, Argüello sostuvo que “si el Brexit impusiera barreras arancelarias o cuotas a los productos que La Islas exportan a la UE, el mercado latinoamericano se ofrecería como una opción atractiva. Y, sin embargo, para ingresar a esos mercados se necesitaría sí o sí la anuencia de la Argentina” lo que colocaría a nuestro país en una nueva posición para negociar la soberanía de Las Islas, cuando las disputas en este siglo son más económicas que belicosas. Sin embargo no hay que olvidar “el pedido de Theresa May al presidente Mauricio Macri en la carta que le envió hace más de dos años, en agosto de 2016: mayores beneficios hacia los británicos en Malvinas, traducidos en más vuelos hacia terceros países del continente y el cese de medidas coercitivas de la Argentina en contra de las empresas que participen en la explotación hidrocarburífera en la zona en disputa”.

Acá es donde el acuerdo Foradori-Duncan toma un protagonismo inusitado y evidencia la capacidad de May de ver a largo plazo, ya que ese documento receptado por Argentina, plasma la idea “de eliminar los obstáculos para el desarrollo económico de las islas”.

Habrá que ver que ver si el nuevo orden mundial beneficia o no a Argentina en su reclamo por la soberanía de las Malvinas, lo que está más que claro es que haciendo concesiones económicas no hay forma que recuperemos nuestro territorio. O acaso alguien se imagina a Theresa May diciendo: “Que piolas estos argentinos que nos permiten poner nuestros calamares en su país, vamos a devolverles sus islas”. La verdad que yo no.



Luz Scarpati