La forma exacta de las islas no pretende ser una película definitiva de la cuestión, pero en su intento de entender sus múltiples abordajes y los riesgos que toma a la hora de la puesta, la convierten en una película ensayo que se acerca bastante a un todo, que por supuesto, puede incorporar otras miradas a futuro.
La literatura y el cine sobre Malvinas es el eje de la tesis de Julieta, que llega a las islas para terminar su estudio, pero allí conoce a dos veteranos que volvieron después de 25 años a encontrar su pasado, a cerrar heridas. Ese encuentro hace que Julieta cambie, se sume a los ex combatientes y luego, años después, regrese a ese territorio desolado, esta vez con Daniel Casabé y Edgardo Dieleke, los dos directores de la película.
Lúcida ref lexión sobre el tiempo, el nacionalismo, el cine como vehículo para entender los procesos históricos y sobre todo para dejar un documento sobre la experiencia personal, en su búsqueda inteligente y original, la película está más cerca de personajes ficcionales pero tan reales como trágicos de Los Pichiciegos de la novela de Rodolfo Fogwill, que de esa supuesta épica que se le inyecta a la fuerza a todas las guerras.