La posición inglesa En marzo 2013 se llevó a cabo un referéndum en las Islas Malvinas, en el que los habitantes decidieron, con el 99,83% de los votos, continuar bajo la administración británica. Con base en el concepto de la “autodeterminación”, Inglaterra contestaba al pedido internacional de entablar una negociación. La postura fue criticada hasta por los Estados Unidos, que en abril 2014 abandonó su posición neutral y apoyó el pedido de diálogo.
Desde el Reino Unido calificaron como “decepcionante” esa actitud, al tiempo que sir Nigel Sheinwald, embajador británico en Washington hasta 2012, declaró a la prensa que la decisión norteamericana fue “incómoda y no lo que queríamos”. Recursos y uso militar La Cancillería destacó que “la ocupación ilegal” es cada vez más grave, porque “el Reino Unido continúa perpetrando actividades de explotación de recursos naturales renovables y no renovables en espacios marítimos argentinos”.
Además, “nuestra región ha sido unánime en su rechazo a la presencia militar británica en el Atlántico Sur y ha manifestado su preocupación por las mencionadas actividades unilaterales a través de diversos pronunciamientos de las cumbres del Mercosur, de la Unasur, de la Celac y la Cumbre Iberoamericana”.