FUERZAS ALIADAS Y COLABORACIONISTAS DE / CON GRAN BRETAÑA:

MEMORIA ACTIVA.

(https://www.irizar.org/) 

Fuerzas Invasoras Inglesas

Durante la guerra por las Islas Malvinas, Inglaterra destacó hacia el atlántico Sur, la mayor Fuerza de Tareas constituida desde la 2da guerra mundial, fuerza compuesta por:

Ejército: 10.700 hombres.

Armada: 13.000 marinos

Fuerza Aérea: 6.000 aeronáuticos

Barcos de Guerra y logísticos: 111

Aviones de Combate y logísticos: 117

La flota inglesa estaba constituida por: 2 portaaviones, 2 buque de asalto anfibios, 8 destructores, 15 fragatas, 6 buque desembarco de tanques, 1 rompehielos, 3 transatlánticos, 25 buque tanques, 40 transportes, 6 submarinos, 3 dragaminas.

Fuerzas Aliadas y Colaboracionistas de / con Gran Bretaña:

Durante la guerra de las Malvinas, varios países europeos y americanos fueron aliados o colaboraron de alguna manera con Inglaterra, lo que le permitió doblegar la capacidad de lucha de Argentina. Países como Francia, Estados Unidos, Chile, Uruguay y Brasil apoyaron a la Fuerza de Tarea Británica durante el conflicto.

Estados Unidos:

Los Estados Unidos brindaron a Gran Bretaña una ayuda de tal magnitud que fue determinante en el resultado.

Para probar esta afirmación reproduciré lo que dicen caracterizados autores al respecto:

a) “Sin los Harriers...y empleando la última versión del misil Sidewinder proporcionado por Caspar Weinberger (Ministro de Defensa de USA), no hubiéramos podido recuperar las Malvinas”. “También los americanos…nos estaban prestando una ayuda inestimable. Ya he mencionado los misiles Sidewinder. También nos proporcionaron 150.000 yardas cuadras (125.000 metros cuadrados) de planchas para crear una pista de aterrizaje improvisada. El 3 de mayo de 1.982 Caspar Weinberger incluso propuso enviarnos el portaaviones “Einsenhower” para su empleo como pista de aterrizaje móvil (Margaret Thatcher. “Los años de Downing Street”, Ed. Sudamericana, pág. 225/26);

b) “La ayuda provista incluyó munición, equipos, doce millones de galones de combustible de aviación y 200 misiles Sidewinder última versión. Pero, más útil aún, Gran Bretaña recibió vital inteligencia militar de comunicaciones interceptada y de un satélite de reconocimiento que se sacó de su órbita sobre Rusia a estos efectos”. “…Y Lehman (Secretario de Marina de los EE.UU. en 1.982) dijo que sin la ayuda americana Gran Bretaña hubiera tenido que retirarse de las Falkland” (sic)” (David Dimbledy, An Ocean Apart, BBC Books). Este último autor ha hecho un documental de televisión disponible en la Argentina. Hay muchos testimonios en el mismo sentido. Pero cabe agregar algo fundamental: la ayuda de EE.UU. se concretó en el mes de abril, mientras su secretario de Estado mediaba entre las partes.

Un C-141 Starlifter de la USAF para uso desconocido y el buque ingles RFA “Stena Inspector” fue equipado por EEUU. Llegó cuando la guerra había acabado.

Además de este equipamiento, de los EE.UU.;

Se usaron satélites para reconocer Malvinas y para espiar otros objetivos: dos de detección fotográfica y uno de detección electrónica.

Se envió información acerca del movimiento de buques argentinos.

Se ayudó con un canal de telecomunicaciones permanente entre el alto mando en Northwood con la Fuerza Expedicionaria.

Se hizo vía satélite para ayudar a transmitir las comunicaciones entre barcos y centros de comando a lo largo de la línea de abastecimiento de 8000 millas.

Se abasteció con  combustible:

Envío 4 millones de litros de combustible de aviación a Ascensión.

El libro Batallas de Malvinas dice que llevó a Ascensión 6000 tn. de combustible transportados en sus propios barcos-tanque.

Placas para adaptar a los AIM-9L en los Sea Harrier

Antenas parabólicas para comunicaciones satelitales

Equipamientos para detección de submarinos

Cartuchos de Bengalas para el sistema M130

Equipos de fotografía y de detección para aviones.

100 misiles AIM-9L (ov 200).

8 sistemas de misiles SAM Stinger.

Proyectiles para armas livianas.

Proyectiles para cañones.

Equipos electrónicos.

Instalaciones electrónicas en el S de Chile.

El Código de Comunicaciones de Guerra Argentino que había sido descifrado por la Agencia de Seguridad USA

Misiles AGM-45 Shrike.

Señales de inteligencia (SIGINT).

Pronósticos meteorológicos.

Buques cisternas.

Aviones de transporte.

Aviones para reemplazo de los tanques Vìctor.

Radiocomunicaciones.

Amplificadores.

Misiles antibuque Harpoon

Obuses

Morteros

Bengalas

Minas

Miras infrarrojas

Aviones KC-135(que complementaron el transporte aéreo inglés).

Aviones Cazabombarderos de despegue vertical de la Infantería de marina.

Información precisa sobre la frecuencia de radares y equipos de comunicaciones de los buques argentinos e información sobre determinadas capacidades de las unidades argentinas surgidas de los operativos combinados anteriores.

Una planta potabilizadora de agua.

350 válvulas de escape para torpedos.

Un cañón AA Vulcan Phalanx

Unmotor de CH-47

Pequeños fogones de campaña

Proyectiles iluminantes para morteros de 60mm

Munición de alto explosivo de 40mm

18 contenedores de lanzamiento CTU-2 A

4700 tns. de placas de hierro para hacer una pista

Visores nocturnos

Paquetes de raciones de combate para patrullas de larga duración.

Francia:

Según el ex secretario de Defensa John Nott, Francia fue "un aliado incondicional" de Gran Bretaña durante el conflicto. "Mientras EE.UU. quería negociar, Francia ayudaba a ganar la guerra de 1982", reveló.

Durante la guerra de las Malvinas, Francia fue un aliado más incondicional que los Estados Unidos para Gran Bretaña, con información secreta que permitió a los agentes del servicio MI-6 sabotear los misiles Exocet durante el conflicto.

"Mitterrand y los franceses fueron nuestros grandes aliados" dijo. "Ni bien el conflicto comenzó, Francia nos permitió el acceso a sus aviones Super Etendart y a los Mirage —que abastecían a la Argentina— para que los pilotos de Harrier se pudieran entrenar contra ellos". Francia también entregó a Gran Bretaña "información sobre el Exocet, que había hundido el Sheffield y el Atlantic Conveyor, para poder interceptarlos".

La confesión está en las memorias de Sir John Nott, que fue secretario de Defensa británico durante la guerra y que las adelantó en el diario conservador inglés The Daily Telegraph.

En ellas revela que mientras "el presidente Ronald Reagan presionaba a Margaret Thatcher para que aceptara una negociación con Argentina, Francia ayudaba a Gran Bretaña a ganar la guerra en 1982".

 La Dama de Hierro y el presidente francés Francois Miterrand se habían enfrentado seriamente por el futuro de Europa. El mandatario francés la recordaba con "la boca de Marylin Monroe y los ojos de Calígula". Pero fue su aliado y vino en su ayuda cuando los argentinos invadieron las islas en 1982.

"Una remarcable operación en todo el mundo se puso en marcha para prevenir que misiles Exocet fueran comprados por Argentina" explicó el ex secretario de Defensa británico."Yo autoricé a nuestros agentes a posar como compradores en los mercados internacionales, asegurando que le ganábamos la oferta a los argentinos y otros agentes identificaban misiles Exocet en otros mercados y los volvían inoperables" recordó.

Sir John Nott dijo que la actitud francesa contrastaba con los deseos americanos de salvar la cara del presidente Leopoldo Galtieri, un aliado de Washington con sus operaciones ilegales en la contra en América Central.

"Con toda su amistad con Margaret Thatcher y Ronald Reagan, él siempre se mantuvo como un americano de la costa oeste mirando al sur de América Latina y el oeste al Pacífico. Algunas veces me pregunté si el sabía o se preocupaba por donde estaba Europa" aclaró.

El ex-secretario de defensa británico recuerda a su colega norteamericano Caspar Weinberger como un aliado británico pero se queja que el "departamento de Estado estaba dominado por latinos".

"Había una enorme presión de la Casa Blanca y el Departamento de Estado para negociar. No podían entender que para nosotros cualquier acuerdo negociador era como una derrota" explicó.

Sir John no disimula "el profundo desprecio" que siente hacia la Cancillería británica, que mostró inseguridades cuando Thatcher propuso enviar la "task force" a las islas.

Tampoco fue demasiado diplomático para juzgar el rol de los norteamericanos en la actual guerra antiterrorista y el rol de Gran Bretaña. "Yo estoy contra los americanos rompiendo cosas con sus bombardeos aéreos y luego dejándonos a nosotros ser su policía auxiliar para recoger los pedazos" concluyó.

La Cancillería británica no comentó el adelanto de las memorias del secretario de defensa de Margaret Thatcher. La Dama de Hierro ha rechazado la invitación de los malvinenses de visitar las islas para celebrar el 20 aniversario de la guerra. Considera que el viaje seria "demasiado pesado para Denis", su esposo octogenario. "Siento que el viaje sería pesado hasta para mi. Y yo sé que el no quisiera que fuera sin él" escribió al gobernador Donald Lamont.

Chile:

El ex jefe de la Fuerza Aérea Chilena dijo que fue la respuesta a la amenaza de un ataque desde la Argentina. "Galtieri decía que iba a recuperar todo lo que era argentino, y el pueblo rugía de aprobación", recordó.

El ex jefe de la Fuerza Aérea de la dictadura chilena, general Fernando Matthei, dijo ayer que la colaboración de su país con Inglaterra durante la guerra de Malvinas fue una reacción ante lo que el gobierno de Augusto Pinochet consideraba como la amenaza de un ataque argentino.

La posibilidad de ese ataque no era "una suposición", aseguró Matthei en una entrevista exclusiva con el diario La Tercera. Agregó que el entonces presidente de Chile "estuvo de acuerdo con tener una colaboración estratégica con los británicos".

La ex primera ministra británica Margaret Thatcher había dejado trascender después de la guerra que la fuerza expedicionaria de su país había recibido información de inteligencia chilena y, además, que se le había permitido el uso de pistas de aterrizaje en ese país.

Sin embargo, ésta es la primera vez que una ex autoridad de Chile admite que la colaboración de Londres tuvo como origen un eventual conflicto por el Canal Beagle, por el que la Argentina y Chile estuvieron a punto de ir a una guerra en 1978.

La confesión de Matthei coincide con la inminente publicación de un libro que el historiador británico Lawrence Freedman escribió sobre el tema a pedido del gobierno de Tony Blair.

Matthei estuvo al frente de la Fuerza Aérea chilena hasta 1990. Se lo considera un hombre cercano a Pinochet. Ayer recordó que el presidente argentino de aquella época, Leopoldo Galtieri, "comunicó en la Plaza de Mayo que iba a recuperar todo lo que era argentino y que estaba en el sur... Y todo el pueblo argentino rugía de aprobación".

Matthei explicó también que los ingleses ofrecieron a Chile la venta de material aéreo en condiciones excepcionales, en momentos en que el país sufría impedimentos para la compra de armas. "Nosotros necesitábamos reforzar la Fuerza Aérea —señaló— y en ese momento no podíamos comprar en ninguna parte, estábamos embargados por todos lados. Entonces, ahí tuvimos la oportunidad de comprar material a muy bajo precio."

Dijo que Chile adquirió así nueve aviones Hawker Hunter ingleses y, después de la guerra, recibió tres aviones de reconocimiento fotográfico. "La hermandad argentina es muy importante para mí, pero en ese momento, ante una amenaza tan clara, yo tenía la obligación de hacer todo lo imaginable para reforzar la defensa de Chile, que era mi responsabilidad", agregó.

Chile, no solo prestó apoyo logístico a los ingleses, sino que puso a su disposición todos los sistemas de detección, aprovisionamiento, espionaje, apoyo a comandos especiales ingleses que asechaban nuestras bases aéreas y muchas cosas más, tal es así que en una oportunidad hasta cayó a tierra cerca de Punta Arenas un helicóptero inglés con varios tripulantes, algunos de los cuales murieron.

Brasil:

En una oportunidad, Brasil dio acceso a una de sus bases a un submarino nuclear ingles, pese a ello tuvo más acciones a favor de argentina que otros.

El gobierno de  Brasil en 1982 enfrentó un dilema diplomático al haber retenido un avión de guerra británico durante la Guerra de las Malvinas, según documentos secretos revelados hoy por la prensa local.

La decisión del gobierno brasileño de impedir el envío hacia las Malvinas de un avión Vulcan -un bombardero de la Fuerza Aérea británica- provocó un profundo malestar en las relaciones entre Brasil y el Reino Unido, indicó el diario O Estado de Sao Paulo.

En junio de 1982, el bombardero, con problemas técnicos y cargado de armas, fue escoltado por cazas brasileños y aterrizó en Brasil, tras lo cual comenzó una "guerra diplomática" entre Brasil, el Reino Unido y la Argentina, sostuvo el periódico, citado por la agencia noticiosa Ansa.

"Los ingleses reclamaban que, al mismo tiempo que retenía al avión, el gobierno brasileño hacía la vista gorda para el paso por Brasil, en escala técnica, de aviones con armamentos que venían de Libia rumbo a la Argentina", escribió el diario.

Documentos del hoy extinto Servicio Nacional de Informaciones (SNI) muestran el problema que enfrentaba la dictadura brasileña -liderada por el presidente Joao Baptista de Figueiredo- por la guerra entre la Argentina y el Reino Unido.

Según O Estado, "era una cuestión complicada. Brasil defendía una solución negociada, pero declaró su apoyo a la pretensión argentina por la posesión de las islas. Es decir, no era neutral.

El problema era que, al retener el bombardero, el gobierno argentino había pedido que se aplicaran reglas de neutralidad".

"Si atendiéramos al pedido argentino, Gran Bretaña podría exigirnos la aplicación del estatuto de neutralidad también con la Argentina, lo que sería incompatible con las diversas formas de apoyo que hemos dado a nuestro vecino", sostiene una carta enviada en ese momento por la Cancillería a Figueiredo y citada por el diario.

Finalmente, Brasil devolvió el avión a Gran Bretaña, pero sin el armamento y con el compromiso que no sería utilizado en la guerra, tal como lo había solicitado la Argentina.

Uruguay:

En cambio Uruguay, se mantuvo tibiamente a nuestro lado pero, prestó apoyo logístico a los ingleses, abriendo su espacio aéreo y marítimo a las naves inglesas y preparando un Hospital  en Montevideo para las bajas inglesas, previo a haber derivado a otros hospitales de la capital a todos los pacientes uruguayos.